El temor que ahora le atenazaba era el de ignorar algo de sí mismo y se trataba de una especie opuesta a la anterior, ya que de éste no podía escapar, sino que debía hacer frente. Tenía que saber sin ningún género de duda -incluso aunque el descubrimiento fuese terrible- si despedía o no algún olor.
Jean Baptiste en El perfume de Patrick Süskind.