surge de la necesidad de expresar las paradójicas cualidades de la experiencia humana, esto es, lo contradictorio, lo irremisiblemente opuesto tanto en la naturaleza humana como en la vida cotidiana; lo transitorio de la pasión amorosa; la dualidad alma-cuerpo; etc. Todo ello se resuelve en la experimentación de la angustia existencial, de la caducidad de la vida y de las múltiples paradojas que conforman la vida humana, reflejando a un autor que escribe sumido en un caos de pasiones violentas y transitorias.