Pensando siete minutos más, allí donde los demás suponen que ya no hay nada que pensar
No podemos permitir que el hombre se convierta en mercancía, porque como dijo Fromm: “Las mercancías no tienen dignidad: tienen precio”.
—-La idea y frase vienen de “El humanismo como utopía real”, de Erich Fromm, pp. 89.