El elemento más importante de la música es el silencio, porque cuando hay silencio todo se escucha.
Sí nacimos para morir, nada mejor que morir defendiendo a nuestra gente
Uno se va quedando solo a la mitad de los sueños. Vacío. Desesperanzado. Inútil. Las raíces se van perdiendo y uno se queda como desenraizado, flotando, intentando aferrarse a un nuevo sueño que lo salve de la vigilia. Incluso dormir cuesta. Pero nunca se deja de soñar.
Por eso necesita de nosotros, para que denunciemos a los corruptos y para que se haga justicia, pues solo nosotros - dijo tocándose el pecho - somos portadores del ideal que anima las Leyes Nuevas
Francisco Pérez de Antón
en La guerra de los Capinegros
Los pobres no podemos darnos el lujo de tener conciencia
Candelaria (una película guatemalteca de finales de los 50)