7mins

Pensando siete minutos más, allí donde los demás suponen que ya no hay nada que pensar

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Hace media vida que lucho con la tentación de besarle la mano.
Parafraseando a Onetti.
No he terminado de leerlo a pesar que ya llegué al final varias veces.
Juan Pablo Dardón
en El daño Onetti
Hay sólo un camino. El que hubo siempre. Que el creador de verdad tenga la fuerza de vivir solitario y mire dentro suyo. Que comprenda que no tenemos huellas para seguir, que el camino habrá de hacérselo cada uno, tenaz y alegremente, cortando la sombra del monte y los arbustos enanos.

Juan Carlos Onetti.

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Vista en El daño Onetti.

El valor de un hombre puede medirse en razón directa de la distancia que se necesite entre la iniciación de su muerte y su muerte para aceptar su muerte como cualquier tarea en un día de trabajo
Juan Carlos Onetti
en Para esta noche.
Como codo no es un lindo codo, pensó Ossorio. Se ve demasiado la forma del hueso y la piel es áspera. Pero está bien, esos son los codos que le quedan bien a ella.
Juan Carlos Onetti
en Para esta noche.

Tierra de nadie,
por J.C. Onetti.
Ediciones de la Banda Oriental, 3a edición 1968.

De Que Libro Leo copio+pego:

Una novela que captura el pulso multiforme y variado de Buenos Aires. Un grupo de marginados, cuyo único deseo es huir de un Buenos Aires desgastado y sucio que ya no los atrae, divaga en torno a una isla polinesia, Faruru, que es el único lugar del mundo en el que se puede no hacer nada sin hacerle mal a nadie… Un paraíso para los sueños que acaba sucumbiendo ante la cruda realidad que los rodea…”

Quizás no será una lectura próxima pero lo dejo en la lista de los pendientes.

Para esta noche,
Por J.C. Onetti.
Editorial Arca, 3a. edición 1967.

Cuando se presento el libro, allá por 1942, Onetti dijo:

(…) Este libro se escribió por la necesidad —satisfecha en forma mezquina y no comprometedora — de participar en dolores, angustias y heroísmos ajenos. Es, pues, un cínico intento de liberación.

Para mi es una reciente adquisición, en un intento de conocer más de Onetti, y será el libro que me ocupe estos días.

… la veía de perfil, sudorosa en el frío, como escuchando y con miedo a oír, como concentrada en el sabor del labio que sujetaba con los dientes. Estaba fea, despeinada y amarilla; pero Larsen la sentía más temible que nunca, secreta, intangible.
Juan Carlos Onetti en El Astillero
Una noche y otra, temeroso siempre al empezar, tranquilizándose después porque ella hacía ostensible su paciencia, porque ella le permitía creer que su silencio, que su oreja cubierta, pero no del todo por el pelo, y el discutible extremo de sonrisa, no eran otra cosa que los elementos con que armaba una turbia, apaciguada coquetería.
Juan Carlos Onetti en El Astillero
… aceptaba ser dueño del silencio y lo dejaba extenderse
Juan Carlos Onetti en El Astillero